SEMILLAS DE DIOS

domingo, 22 de enero de 2017

Enero 22. HOMILÍA DEL III DOMINGO T.O. (CICLO A). Cristo es la luz y nos ha elegido, para que todos nosotros seamos luz y vayamos disipando, con nuestra palabra y nuestro ejemplo, las tinieblas que hacen sufrir a la humanidad. Feliz Domingo. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango .


Cristo es la luz y nos ha elegido para, que todos nosotros seamos luz y vayamos disipando, con nuestra palabra y nuestro ejemplo, las tinieblas que hacen sufrir a la humanidad. Feliz Domingo. 


HOMILIA  III DOMINGO T.O. (CICLO A)




1. Hoy se nos hablaba en el Evangelio, del comienzo de la predicación de Jesús. Nuestro Señor, después de haber sido presentado por el Padre, como el Hijo amado en Quien Él se complace. Y después de haber sido señalado por Juan el Bautista, como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, comienza a recorrer los caminos de Galilea proclamando la Palabra de Dios.

2. La primera predicación de Jesús, fue una invitación a la conversión. Lo dijo muy claramente: “Conviertanse porque está cerca el Reino de los Cielos”. Esta es una invitación que vuelve a resonar el día de hoy en nuestros oídos. Cristo nos está llamando, a cada uno de nosotros, a vivir hoy una conversión.

3. La conversión es precisamente, la condición previa, para poder participar del Reino de Dios. Mientras nosotros, no vivamos el cambio que nos pide la conversión, jamás podremos vivir, la vida nueva que Cristo nos quiere comunicar.

4. Convertirse quiere decir cambiar; dejar nuestra forma de ser y de vivir; dejar a un lado nuestros criterios, nuestros valores, y nuestros proyectos; para hacer nuestra, la manera como Cristo quiere que nosotros vivamos.

5. La conversión, comienza en lo más profundo de la persona humana. Porque convertirse no quiere decir simplemente, dejar de vivir de una manera pecaminosa o de espaldas a Dios. Es algo mucho más fuerte. Conversión quiere decir, vivir un cambio en nuestra manera de pensar, de sentir; en nuestra manera de valorar las cosas. Y de este cambio viene, como consecuencia, el cambio radical en nuestra manera de comportarnos.



6. Vivir la conversión, implica tener que dejarnos a nosotros mismos, para hacer que toda nuestra vida y todo ser, estén de acuerdo con lo que Cristo nos pide. Es necesario 
dejarnos a nosotros mismos, para que Cristo lo sea todo, en cada uno de nosotros.

7. Para ilustrar lo que quiere decir la conversión, el Evangelio nos cuenta que cierta vez, pasando Jesús por la orilla del lago de Galilea, vio a dos hermanos: a Santiago y a Juan, que eran pescadores. Los invita a 
seguirle . Ellos inmediatamente lo dejan todo: las barcas, las redes e incluso dejan a su propio padre y se van detrás de Jesús. Nos dice también que algo semejante, sucedió con otros dos hermanos, Pedro y Andrés, que también eran pescadores. En cuanto escucharon la invitación de Jesús, también lo dejaron todo y lo siguieron.

8. La conversión es precisamente esto. La conversión nos lleva a vivir el proceso de escuchar, aceptar, y dejar para seguir a Jesús. Estos son los cuatro pasos que nos pide la conversión.

9. El primer paso, es escuchar la Palabra de Dios. Escuchar lo que Dios nos dice. El Señor nos habla de diversas maneras, en diversas ocasiones y a través de muchos medios. Nos habla por ejemplo en la predicación, en la Lectura de la Divina Palabra, en los acontecimientos de la vida, en los ejemplos que vamos viendo, en la voz que resuena en nuestros oídos, o en la que nos habla en lo más profundo del corazón.

10. La conversión viene a ser una respuesta a esa Palabra que Dios nos dirige. Pero, evidentemente, no podemos responder a la Palabra si no la hemos escuchado. Para escuchar, tenemos que querer escuchar.

11. Hay muchas personas que son sordas voluntariamente. Simplemente no quieren oír lo que Dios les dice. Cierran sus corazones a la voz de Dios. Esas personas, jamás podrán vivir una conversión, mientras persistan en esa actitud de rechazo a la voz de Dios.



12. El escuchar la voz de Dios, nos lleva a tomar una postura, ante la Palabra que El nos dirige. Puede ser la actitud de quien humildemente, acepta lo que Dios le dice, o la de aquel que rechaza la llamada de Dios. Nosotros somos libres. Dios nos invita y de nosotros depende, el aceptar o el rechazar su llamada. Dios siempre respetará nuestra decisión.

13. Dios en verdad es insistente. Y nos llama constantemente. Y nosotros somos tercos y muchas veces, rechazamos la invitación de Dios. Preferimos quedarnos en nuestra 
comodidad, que no nos lleva a ningún lugar, que levantarnos y aceptar la invitación de Dios.

14. Por eso, el segundo paso que hemos de dar para llegar a la conversión, es el aceptar lo que Dios nos pide. No poner obstáculos a su voluntad. Y esto, ciertamente, provoca una lucha en nuestro interior. Hay que tener en cuenta que no es fácil aceptar lo que Dios nos pide, porque esto implica tener que cambiar la totalidad de nuestra vida. Pero si nosotros conocemos, lo que vale la llamada que Cristo nos hace, entonces sí seremos capaces de aceptar lo que nos pide. Aunque sea algo que nos cueste.



15. El tercer paso es dejar, como nos dice el evangelio que hicieron, los primeros discípulos de Jesús. Hay muchas cosas que nos pide Jesús que dejemos. Por ejemplo: hemos de dejar nuestro orgullo, nuestro egoísmo, nuestra pereza, nuestros deseos pecaminosos, nuestro materialismo, nuestra comodidad, nuestros vicios, en fin, hemos de dejar todo aquello que nos impida, seguir el plan que Dios nos 
propone.

16. Nos dice el Evangelio que los apóstoles dejaron las redes y la barca, porque evidentemente, esas cosas no les iban a servir, en el nuevo camino que Cristo les proponía, de ser pescadores de hombres para el Reino de los Cielos. No se trata, pues, de dejar por dejar. Sino de dejar, para ser verdaderamente libres en el seguimiento de Cristo.

17. Esto es lo que detiene a muchos en su vida cristiana. Están amarrados. No importa que la atadura sea gruesa o sea delgada. Ciertamente no podremos avanzar, mientras no seamos verdaderamente libres. Y recordemos que el romper las ataduras está en nuestra mano. Además, no contamos con nuestras solas fuerzas, sino que contamos con la gracia de Dios. La clave está en querer romper esas ataduras.

18. Muchas veces no dejamos el mal, simplemente porque no queremos dejarlo. Decimos que queremos cambiar, pero no queremos romper lo que nos impide seguir a Jesús. Esta es, pues, una decisión valiente, pero que verdaderamente vale la pena.

19. Finalmente, el cuarto paso de la conversión, es seguir a Jesús. Seguir que quiere decir, dejarnos llevar por El. Hacer lo que Jesús nos vaya pidiendo. Jesús es quien traza el camino. Y la conversión verdadera, consistirá en que nosotros dejemos a un lado, nuestros proyectos y nuestros planes, y nos pongamos en las manos de Jesús, para hacer lo que El quiera que hagamos.



20. Para poder participar, pues, del reino de Dios; es necesario que vivamos una conversión. Porque de ninguna manera podría reinar Dios en nosotros, si nosotros hacemos lo que queremos y no lo que Dios quiere que hagamos.

21. Nuestra vida cristiana va a ser verdaderamente vida, en la medida en que pasando por una conversión, nos pongamos en las manos de Dios, y dejemos que El haga en nosotros su voluntad.

22. Si los Apóstoles, no hubieran respondido generosamente a la llamada de Jesús, nunca hubieran llegado a ser lo que fueron. Pero fueron valientes en su respuesta a Jesús, y aunque para ellos, el camino no fue muy fácil que digamos, sin embargo, verdaderamente valió la pena, el dejarlo todo por seguir a Jesús.

23. Pidamos al Señor, saber dejar tantas cosas pequeñas que nos amarran, con tal de conseguir la verdadera vida. Que tomemos en serio el llamado de Cristo. Que seamos 
valientes para vivir una sincera conversión. Entonces veremos como nuestra vida va a tener sentido.

24. Una de las cosas que a muchas personas les hace falta, es encontrar el sentido de sus vidas. Viven por vivir. Y esto no lleva a nada. Nosotros hemos sido creados por Dios y 
solamente en El, vamos a encontrar la razón de ser de nuestra existencia.

25. Que el ejemplo de tantas personas, que no tuvieron miedo de responder a la llamada de Jesús, nos anime a cada uno de nosotros a darle al Señor, la respuesta de amor que El espera que le demos.







Oración de los fieles

Sacerdote: Cristo nos llama a cada uno de nosotros, para continuar su obra en el mundo. Pidamosle la gracia, de estar siempre disponibles, a hacer en todo su voluntad.



Sacerdote: Padre, atiende las necesidades de tu pueblo y haz que todos, nos mantengamos en la unidad, para gloria tuya y ejemplo para el mundo. 

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.



*** POST. 6.000 ***. Domingo III semana del T.O. 22 Enero 2017-A. +++ VÍDEO EVANGELIO +++