Semillas de Dios.

domingo, 18 de febrero de 2018

Evangelio Lunes 19 febrero 2018. I de Cuaresma. Ciclo B. (Mateo 25, 31-46). El bien y el mal serán recompensados. *Palabra del Señor*.






Santo rosario: Misterios Gozosos (Lunes y Sábado).





Febrero 18. HOMILÍA DEL I DOMINGO DE CUARESMA (CICLO B). Dios permite que seamos tentados para que, al luchar, nos vayamos fortaleciendo y adquiramos nuevas fuerzas, para mantenernos fieles, en el camino por donde Dios nos llama. La Cuaresma es Tiempo de Gracia. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.

Dios permite que seamos tentados para que, al luchar, nos vayamos fortaleciendo y adquiramos nuevas fuerzas, para mantenernos fieles, en el camino por donde Dios nos llama. La Cuaresma es Tiempo de Gracia. ¡¡Feliz Domingo!!

HOMILÍA DEL I DOMINGO DE CUARESMA (CICLO B).



1. Para nosotros los cristianos, la Cuaresma es un tiempo muy especial. Y mucho más que especial. Es un tiempo que necesitamos todos, para poder vivir de verdad nuestra vida cristiana. Es un tiempo en el que hemos de dedicar nuestra atención, a la 
revisión y a la renovación de toda nuestra vida cristiana.

2. De hecho, nosotros, muchas veces no valoramos suficientemente, lo que significa ser cristianos. Incluso, hay muchas personas para quienes el hecho de ser cristianos, viene a ser algo así como el pertenecer a un club social o a una agrupación cualquiera.

3. Pero ser cristianos no es esto. No es una simple afiliación. No es simplemente estar inscritos en un grupo. Es algo que abarca la totalidad de nuestro ser. Es algo que nos hace personas nuevas. Es haber nacido a una vida nueva que nos lleva, a ser 
verdaderamente hijos de Dios.

4. Nuestra vida tiene un sentido totalmente distinto, al de aquellas personas que no han recibido la gracia, de haber sido engendradas a la vida divina por medio del Espíritu Santo. Nosotros sabemos que por el Bautismo, Dios ha querido hacernos 
partícipes de su misma vida y que estamos llamados a vivir por siempre con Él.

5. Esta realidad es la que marca totalmente nuestra existencia. Por eso es que no podemos ser cristianos de vez en cuando. No podemos ser cristianos, para poder tener derecho a recibir algunos Sacramentos o para poder celebrar "religiosamente" algunos acontecimientos de nuestra vida.



6. Fijémonos en esto: todo ser vive de acuerdo a lo que es. Una planta vive como planta. Un pez, se desarrolla y vive como pez que es. Lo mismo hemos de decir de las aves y de los demás seres vivos.

7. Por eso es que no podemos pretender, que un ave viva como un pez o que un mamífero viva como un reptil. Cada quien ha de vivir de acuerdo a su propio ser. Tampoco podemos pretender que una piedra, hable o que piense. Eso es algo que no pertenece a su ser de piedra.

8. Esto que vemos como algo evidente, cuando lo aplicamos al ser de las cosas y de los seres de la tierra, también hemos de aplicarlo a nosotros los cristianos. Nosotros somos hijos de Dios y por lo mismo, debemos vivir como hijos de Dios.

9. Por eso es que no tiene sentido, la manera de pensar de algunas personas, que dicen "que no son muy cristianas", o "que no van mucho a la Iglesia" o que "de vez en cuando se acuerdan de Dios". O vivimos como hijos de Dios, o sencillamente hemos renegado de Aquel que con Infinito Amor, nos engendró como hijos suyos y nos hizo participar de su misma Vida Divina.

10. La primera lectura que hemos escuchado hoy, nos hablaba de la primera alianza que Dios hizo con la humanidad. Una alianza en la que Dios se comprometía, a no volver a exterminar a los seres vivientes a causa de sus pecados.



11. Esta alianza era un signo de Amor del Dios de la Vida, hacia todos aquellos seres a quienes había llamado a la existencia. Un recordatorio de esta primera Alianza, lo podemos ver cada vez que aparece el arco iris en el cielo.

12. Pero esta fue solamente una primera Alianza. Porque, a lo largo de los tiempos, Dios fue estableciendo diversas Alianzas con la humanidad: La Alianza que hizo con Abraham y sus 
descendientes. La Alianza que hizo con Moisés y con todo el Pueblo de Israel.

13. Pero la más grande de todas las Alianzas y la Alianza definitiva, fue la que estableció con toda la humanidad de todos los tiempos, por medio del Sacrificio de su Hijo Único Jesucristo en la Cruz. Fue una Alianza por la que Dios, destruyó el pecado del mundo por medio de La Muerte de su Hijo y nos llamó a todos a participar de Su Vida Divina.

14. Todos nosotros, nos hemos asociado a esta Alianza nueva y maravillosa, en el momento de nuestro Bautismo. En este Sacramento nos incorporamos a Cristo y empezamos a formar, juntamente con Él, un solo cuerpo. Por eso es que participamos de su misma vida. Nosotros somos su cuerpo y participamos de su misma vida.

15. El agua del diluvio, dio muerte a una humanidad llena de pecado y de maldad. Sin embargo, de en medio de esa humanidad corrompida, Dios quiso rescatar a Noé y a su familia de las aguas de la muerte, para convertirlos en la semilla de una 
nueva humanidad. Con el diluvio, las aguas dieron muerte al pecado y, al mismo tiempo, dieron origen a una nueva creación.



16. Dios prometió, no volver a destruir a la humanidad con las aguas del diluvio. Por eso, ahora, con el nuevo diluvio que cae sobre la humanidad, por medio de las aguas bautismales, lo que Dios destruye es el mal y el pecado, pero no quita la vida, sino que por el contrario, nos da, por medio de esta Agua Santificadora, una vida nueva, muchísimo más plena: la vida de los hijos de Dios.

17. Nosotros, los que hemos pasado por las aguas bautismales y hemos sido engendrados a la vida divina, somos, como Noé, la semilla de una humanidad nueva, llena del Espíritu de Dios.

18. Sin embargo, nosotros no siempre hemos sido conscientes, de esta vida nueva que hemos recibido y de la misión que se nos ha encomendado. Por eso es que, en este tiempo de la Cuaresma, se nos invita a renovar esa vida divina que recibimos en el Bautismo y se nos anima a vivirla plenamente.

19. Pero ya lo sabemos. No siempre es fácil vivir como hijos de Dios. Constantemente sentimos la tentación, de abandonar esta Gracia que Dios nos ha regalado y nos sentimos inclinados a vivir de acuerdo a los criterios del mundo, a las insinuaciones del maligno.

20. Jesús, el Hijo Único de Dios que se hizo hombre, como verdadero hombre que era, también quiso sufrir la fuerza de las tentaciones. De hecho, el demonio quería arrastrarlo, fuera del camino que El Padre le había señalado. Quería apartarlo de su Misión Salvadora. Pero Jesús supo mantenerse fiel a La Misión que el Padre le había encomendado, siguiendo el camino que se le había señalado.



21. Antes de llevar a cabo la gran obra de la Evangelización, el Espíritu Santo impulsó a Jesús a retirarse al desierto. El Espíritu Santo quería que Cristo, fuera consciente de La Misión que había recibido. Como Hijo de Dios tenía muy clara Su Misión. Pero como hombre, su naturaleza humana se resistía a ella.

22. Y fue, precisamente en medio de las tentaciones, cuando Jesús Asumió con toda claridad la misión recibida y al pasar la tentación, se lanzó de lleno al Anuncio del Reino de Dios.

23. Todos nosotros, padecemos constantemente diversas tentaciones. Todas ellas tratan de alejarnos del camino de Dios. Sin embargo, una tentación no necesariamente, nos tiene que apartar del camino de Dios, sino que, como lo hizo Jesús, la misma tentación nos debe hacer tomar con generosidad y decisión, lo que Dios quiere y espera de nosotros.

24. Las tentaciones en nuestra vida, de cualquier clase que sean, han de servirnos para tener muy claro lo que hemos de hacer y para tomar mucho más en serio, nuestra vida cristiana.

25. Por ejemplo, la tentación de abandonar nuestra fe cristiana, ha de servirnos para conocer más y mejor nuestra fe, y para salir de las dudas que nos hacen tambalear.



26. La tentación de la infidelidad en el matrimonio, ha de servir a los casados para valorar su propio matrimonio, para ver la falsedad de lo que ofrece la infidelidad y para esforzarse por vivir su vida matrimonial, con más entrega y fidelidad.

27. La tentación que sienten los novios de vivir una entrega, antes del matrimonio, deberá servirles para valorar el amor que se tienen, siendo capaces de respetarse el uno al otro y no ceder a los instintos. Solo un amor que sabe respetar a la persona amada, es un amor verdadero.




28. La tentación de abandonar la oración y la vida espiritual, ha de servirnos para valorar lo que realmente significa, la oración y la vida espiritual en nuestra vida concreta, para vivirla en serio y sin concesiones.

29. La tentación de vivir a medias nuestra vida cristiana, ha de servirnos para valorar lo que significa esta Alianza de Amor que Dios ha hecho con nosotros, al hacernos sus hijos en su Hijo Único, y para esforzarnos por vivir nuestra vida cristiana, con todas sus consecuencias y con todas sus luchas.

30. Pidamos hoy Al Señor Jesús, que nos conceda La Gracia, de emprender este tiempo cuaresmal, con el deseo sincero de renovar nuestra vida cristiana, para responder amorosamente al llamado que Dios nos ha hecho y para que el testimonio de nuestra vida, ayude a muchos a acercarse a Él y a vivir como verdaderos hijos de Dios.




Oración de los fieles

Sacerdote: En este tiempo de conversión y penitencia, recordando La Alianza que Dios hizo con su con su pueblo, invoquemos Su Misericordia y presentemosle confiados nuestras peticiones.




Sacerdote: Oh Dios, ya que has mostrado Tu Poder y Tu Fidelidad, liberando a Noé de las aguas del diluvio, compadecete de tu pueblo, y escucha las oraciones que con fe te hemos presentado. 


Por Jesucristo nuestro Señor. 
Amén.