Semillas de Dios.

domingo, 13 de agosto de 2017

Domingo 13 de Agosto. HOMILÍA DEL DOMINGO XIX DURANTE EL AÑO (CICLO A).En la vida no todo es bueno y agradable. Más bien, pareciera que es todo lo contrario. Sin embargo debemos tener presente que Jesús, está a nuestro lado y está para ayudarnos.Que sea nuestra oración: ¡Señor ayúdame que me hundo! Y Jesús siempre nos tenderá su mano. Necesitamos aprender a ser humildes, para reconocer que no lo podemos todo. Desde Guatemala por: Monseñor Rodolfo Antonio Colominas Arango.


En la vida no todo es bueno y agradable. Más bien, pareciera que es todo lo contrario. Sin embargo debemos tener presente que Jesús, está a nuestro lado y está para ayudarnos. Como Pedro, buscamos lo que no deberíamos buscar. Pero, también como Él, debemos aprender a invocar al Señor, con la confianza de que Él jamás nos abandona. Que sea nuestra oración: ¡Señor ayúdame que me hundo!  Y Jesús siempre nos tenderá su mano. Necesitamos aprender a ser humildes, para reconocer que no lo podemos todo. Feliz Domingo.


HOMILÍA DEL DOMINGO XIX DURANTE EL AÑO (CICLO A).




1. El Evangelio que acabamos de escuchar, nos hace descubrir el sentido que tiene la historia de la Iglesia y la historia de la humanidad. Es una historia que se caracteriza, por las luchas y las dificultades constantes. Sin embargo debemos tener muy presente, que se trata de una historia en la que no estamos solos, sino que Cristo está con nosotros, nos acompaña, aunque a veces no logremos descubrir su presencia.

2. El relato del Evangelio comienza indicándonos que Jesús, después de la multiplicación de los panes, obligó a sus discípulos a que se embarcaran y se fueran a la otra orilla del lago, mientras que El despedía a la gente. ¿Por qué razón hizo esto Jesús? El Evangelio de San Juan nos explica el motivo: La gente, estaba entusiasmada por el milagro de la multiplicación de los panes, y quería proclamar a Jesús como Rey. Los mismos Apóstoles, estaban entusiasmados con esta idea de proclamar Rey a Jesús.

3. Por eso, Jesús los aleja de allí para que ellos, no se queden solamente en lo material y exterior del milagro, sino que profundicen y descubran lo que verdaderamente significa, el poder y la misión de Cristo. Cristo no ha venido para ejercer entre las personas, un poder meramente temporal, sino que ha venido para anunciar y a hacer presente entre nosotros: 
El Reino de Dios.

4. El milagro de la multiplicación de los panes, era una invitación que Jesús nos hacía, para descubrir el sentido fraternal del Reino de Dios. El nos quería hacer comprender, que todos nosotros hemos de poner, lo que está de nuestra parte y hemos de compartir con los hermanos, lo que somos y tenemos para que el Reino de Dios, se pueda hacer realidad entre nosotros.

5. Jesús quería enseñarnos que: El Reino de Dios,  no consiste en la simple prosperidad temporal, o en el simple hecho de tener 
resueltas nuestras necesidades materiales. El Reino de Dios se hace presente, cuando nos abrimos a La Acción de Dios, cuando ponemos en El toda nuestra confianza y nos esforzamos, por hacer en todo su divina voluntad.


6. Los apóstoles, al emprender la travesía por el lago, van a aprender a descubrir, lo que significa el mantener firme la confianza en Cristo, aún en medio de los acontecimientos adversos y difíciles. Ellos reciben una lección importante para toda su vida. Una lección que también hemos de aprender cada uno de nosotros.

7. Cuando San Mateo escribía este relato, Jesús ya no estaba entre los suyos. Podría decirse que se había despedido de las turbas y había lanzado la barca de su Iglesia, con Pedro a la cabeza, a las aguas del mundo, para que atravesase el gran mar de la historia.

8. Todavía estaban iniciando esta travesía, cuando surgen las violentas olas de la persecución. Primero, en Jerusalén, donde los Apóstoles son encarcelados, Esteban martirizado, y la primera comunidad es obligada a dispersarse por Palestina. Enseguida sobrevino la gran persecución de Nerón, en Roma, siendo perseguidos masivamente los cristianos. Y luego, las diversas persecuciones en tantos y tantos lugares, y a lo largo de todos los tiempos.

9. En nuestros tiempos la persecución continúa. La Iglesia es perseguida de muchas maneras. Los cristianos que quieren vivir coherentemente su fe, también tienen que sufrir, aunque sea solapadamente, la persecución. Ni a el cristiano, ni a la Iglesia se les perdona, por ejemplo, el proclamar la santidad del matrimonio; o defender el valor sagrado de la vida humana; o reclamar el derecho de los trabajadores a un salario justo.

10. Algo que le molesta al mundo, es la condena de la guerra, de la injusticia, de la inmoralidad sexual, de la búsqueda desenfrenada del placer y del materialismo. Es fastidioso para muchos el oír predicar, acerca del reparto equitativo de las riquezas, de la libertad de enseñanza y de las conciencias, del respeto a las minorías, del amor a los pobres y la fraternidad entre todos los hombres.



11. Todos hemos oído decir que hablar de eso, es meterse en lo que a la iglesia no le importa; que es hablar de política. Y la verdad es que ciertamente les gustaría que la Iglesia, hablara de angelitos y cosas etéreas y no pusiera el dedo en la llaga, de aquellas cosas que andan mal en el mundo.

12. Realmente tenemos que decir que algunos cristianos, están pagando muy caro en su honra, en su profesión y en su vida, el hecho ser coherentes con su fe. Las olas de la persecución, o de la simple dificultad se presentan, incluso, en la misma familia: con la educación de los hijos, la enfermedad del cónyuge, las dificultades de la vida diaria, las incomprensiones por ser fieles a la propia vocación, etc...

13. En esos momentos difíciles, existe la lucha afanosa por continuar la travesía, a través del mar de este mundo, siguiendo el rumbo que Jesús nos ha trazado. Sin embargo, a veces nos sentimos solos. Pareciera como que Cristo nos ha abandonado a nuestra suerte. Por eso, lo que el Evangelio nos quiere decir hoy es que Cristo, aunque aparentemente está lejano, sin 
embargo está cerca de nosotros y no nos ha abandonado.

14. El Evangelio nos dice que Cristo, se acerca a ellos caminando sobre el agua. Pero ellos en lugar de sentirse consolados y fortalecidos, se sienten llenos de miedo y de temor. Esto mismo nos pasa a nosotros. A lo largo de la historia, Cristo se ha acercado de una manera muy especial, a la Iglesia y a nosotros. Pero le hemos tenido miedo. Aunque sentimos necesidad de Cristo, muchas veces no sabemos reconocer su presencia amorosa.

15. Acontecimientos que nosotros nos imaginamos que han sido contrarios y atemorizantes, en realidad han sido una gran cercanía de Cristo. Esos momentos dolorosos o esos fracasos. Esas calumnias o esas adversidades, han sido en realidad presencias de Cristo, pero que no hemos sabido muchas veces reconocerlas.


16. Cristo nos quiere tranquilizar. Nos dice, como en otras ocasiones: «No tengan miedo». Pero Pedro no cree fácilmente en su Palabra. Pide una prueba: caminar sobre el agua para acercarse a El. Y Cristo le concede lo que le pide. Pedro empieza a caminar sobre el agua. Pero, en cuanto empieza a dudar y a tener miedo, se empieza a hundir.

17. Es entonces, cuando hace lo que debían haber hecho desde el principio: pedir a Cristo su ayuda y confiarse totalmente a El. Cristo lo toma de la mano y lo sostiene. Pero le llama la atención por su falta de Fe. Al subir Cristo a la Barca, el viento se calma y llegan al lugar a donde se dirigían.

18. Los discípulos reconocen entonces a Cristo, como el Hijo de Dios. A esto quería llegar Cristo. A que, por medio de los signos que El había realizado, pudieran reconocer quién era Él en realidad. No quería que se quedaran solamente en lo material de los milagros, sino que lo llegaran a descubrir como al Dios vivo y verdadero, que se acerca a nosotros, que se hace uno de nosotros, para que por medio de Él, podamos vivir de acuerdo a los planes de Dios, en ese reino que El vino a anunciar y a hacer presente en el mundo.

19. Esta es pues, la historia de la Iglesia y es también nuestra propia historia. Dios nos va llevando de la mano, al descubrimiento de lo que verdaderamente es El Reino de Dios y para esto, nos va purificando de nuestras miradas puramente humanas. Es un camino duro de recorrer, pero que, al final, viene a darle su verdadero sentido a nuestra vida.

20. Todas esas luchas que nosotros, como personas y como Iglesia tenemos que padecer, tienen una finalidad, romper nuestras estrechas miras humanas y abrir nuestros corazones a La Acción de Dios. En el momento en el que nos dejamos a nosotros mismos, es cuando Dios puede hacer realidad en nuestras vidas, ese plan que tuvo desde el principio, para cada uno de nosotros.

21. Pidamos hoy al Señor, la gracia de dejarnos llevar por El en la vida. Y que en los momentos difíciles no desconfiemos jamás de El, sino que aprendamos a tomar con humildad, su mano amorosa y dejemos que El, vaya haciendo en nosotros esa obra maestra para la que nos llamó a la existencia. Que ese Plan de Dios, de hacer presente Su Reino entre nosotros, se haga realidad. Que no seamos obstáculo a los designios de Dios.


Oración de los fieles.

Sacerdote: Padre Santo que nos manifiestas tu salvación y misericordia, en las cosas sencillas de la vida, te pedimos que nos aumentes la fe, para que podamos descubrirte en todos esos acontecimientos.



Sacerdote: Atiende Señor estas súplicas y necesidades que tu pueblo te ha presentado. 

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


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